Besos

Besos, sí, todos los besos que te dí, y los que me faltaron, también todos los que me dabas, pero sobretodo los que ahora desearía poder darte. Ahora esos besos los mando con cariño allá donde estés, que allí a buen seguro serán bien recibidos por esos preciosos ojos brillantes que tanto echo de menos.

Son ya dos duros años desde que nos dejaste y tu ausencia se nota a cada minuto, seguiremos luchando y con más fuerza, con toda la que nos enseñaste a vivir. Jamás podremos olvidarnos de tí, eras demasiado importante, tanto que por aquí incluso ahora seguimos aprendiendo de tí. Descansa en paz. Te quiero abuela.

Siempre en la memoria. Eternamente gracias.