Eternamente gracias

Hablar, expresar, comunicar, escribir… todo ello está muy bien, aunque sinceramente creo que a veces pierde el sentido ¿crees que esto me purga de alguna manera? -no lo sé.  Es difícil escribir cuando no salen las palabras, cuando no salen los pensamientos ni los sentimientos, cuando se amontonan cantidad de ellos en una angosto paso. No tengo claro que en estos momentos sirva de nada, quizá solo sea dejar testimonio escrito del dolor, quizá subyazcan otras motivaciones inconscientes. ¿Cómo decir tanto con tan poco? el lenguaje se queda excaso ahora.

Son tantas cosas, en tan indescriptible, es tan en vano, aún así.

Con la razón a un lado, pienso, con el corazón subido y luego vacío, gran vacío al fin y al cabo, yo, la ingenuidad errática conmigo. Aprendiendo, mucho, más que nunca, puede, alcanzando nuevas  cotas de aprendizaje y madurez que debían llegar, que personalmente hubiera preferido postergar, así pasan los días aquí, aprendiendo a reír, a llorar, a añorar, a continuar, a sufrir, pero sobretodo a finjir, y a perder. La lógica me es esquiva, la tristeza mi amiga.

Te fuiste, merecido tenias el descanso ya, no hay duda, aunque yo, torpe y egoísta quería más de tí, ahora aprendo a ser justo también. Es probable que no se escriban grandes lineas sobre tí, que ni tan siquiera estas hagan honor a tu persona, a tu inmensa grandeza, aunque quiero que sepas una vez más que solo tengo gratitud, que lo que me has legado es lo más valioso que tendré nunca, y que no habría un yo si no hubiera habido un tú.

Ni querias ni podías, solamente tú lo intuías, con certeza lo avisabas ¡ese secreto no me lo enseñaste maldita cabezota! y yo mientras cegado en mi cerrazón y mi egoísmo, me complace saber que es lo que querías. Solo conocias el dar y hasta el ultimo momento lo diste todo, te olvidaste de respirar por dar aire a mi vida. Y aquella aciaga tarde el sol se despidió  de tí en un intenso bello anarajando,  plácido, cálido y calmado atarceder, entreverado entre cristales, jamás lo olvidaré,  a la noche la luna quiso hacer lo propio, llena, grande como nunca, roja en el horizonte, blanca en lo alto, luego el último beso y el adiós, todo fue dulce y tranquilo, eso creo, eso espero.

Siempre en la memoria. Eternamente gracias.

Victorina Calderón Gil (10/01/1919 – 30/05/2010) D.E.P.