Suena el timbre, reflexiones sobre la locura

Suena el timbre.– Le dice uno al otro.

¿Que dices?– Contesta el otro.

Que suena el timbre.– Vuelve a decirle.

El timbre no está sonando.

Te digo que suena el timbre.– Insiste.

Iré a ver.– Se levanta y se acerca a la puerta, al abrirla allí no había nadie.-Aquí no hay nadie.– Replica.

Suena el timbre.– Vuelve a decir, mientras el otro está aún con la puerta abierta.

¡NO! joder no, no suena el maldito timbre.– Visiblemente enfadado.- Estoy en la puerta y no hay nadie llamando, el timbre está en tu cabeza.

Ya, pero suena el timbre.

Y seguimos…

Por aquella época te cubrías en tí misma, bajo paños densos, tejidos con certezas equívocas, te encerrabas en tus ciento cincuenta y cinco sinrazones, dándoles razones que solo tú entendias, reforzabas tus creencias alimentándolas de tí misma, no te dabas cuenta de prácticamente nada, pero seguias esperándo algo alrededor que le diese un poco de sentido a cosas que no podían ser, por aquella época tampoco eras capaz de analizar y reducir, o solamente de vivir, te convertiste en tu  propio rival, con penuria perpetrabas actos ingenuos pero culpables, te desalmabas una y otra vez y volvías a ello, bajo las tristes llagas de la amargura te escondías, con poca fuerza y menor tino, incluso a veces querías comprender porque no comprendías. Te dañas ¿no te estás dando cuenta que te dañas? y te daña, quisieras abandonar las inestables aguas y volver a pisar tierra firme, y refugiarte, y no sentirte sola.

Cuando la locura mira en su interior, está buscándote, cabalgando entre tus sueños. Déjate abrazar por la demencia que te abruma, pero hazlo sin miedo, no tienes que vencerla, ya la has vencido y no te abandones al deseo, no te dejes llevar por las emociones, no cojas el camino fácil, aunque a veces te parezca que el valor se ha ido, lo encontrarás, ofreciéndote una sinfónia de fortaleza, revitalizándote.

Ahora, unas breves reflexiones sobre la locura…

¿Qué es la locura, la privación de la razón? no necesariamente, y menos no por sistema, uno puede acariciar la locura, incluso puede arrojarse a sus brazos, pero esta no es más que otra forma de ver e interpretar lo que nos rodea, todos estamos locos, y yo creo que la locura es brillantez, es la capacidad de poder ver lo que nadie ve, mientras el resto pasan su existencia ahogados en su mundo de realidades y aparencias, de estructuras preestablecidas y ni siquiera piensan, la locura es la posibilidad de ver más allá, de toparse de bruces con detalles o nimiedades que generan mundos, que generan verdades legítimas, que deniegan la razón de la mayoría sin crítica. No solo veas a través de tus ojos, o vivirás tu vida en la ignorancia.

También me gustaría dejar aquí un fragmento de algo que yo llamo cutrecuentooalgoasí (sí, todo junto) y que hay quien llama cuento a secas, porque creo que tiene cierta relación con el asunto, espero que quien lo lea y le sepa dar interpretación, al menos en la medida de lo posible, ya que como digo se trata de un pequeño fragmento.

No puedo oírte… no puedo oírte… no puedo oírte… no puedo oírte… ¡NO!… no puedo oírte… no puedo oirte… no quiero oirte… aahhhhh!– Repetía Ari una y otra vez, como queriendo hacer realidad su deseo por medio de la reiteración.

Sigo aquí.- Contestó la locura.- Puedo dominarte.– Dijo con seguridad.

No, no puedes.

Claro que puedo, si niegas mi poder sobre tí me ayudas a aumentarlo.– La voz sonó con una seguridad aplastante y hasta con un tono burlesco que resultaba insultante.- Llevo aquí desde el principio de los tiempos, y he vencido a muchos grandes hombres de la historia ¿porqué no iba a hacerlo con una niña? me basta con darte el toque final,  y habrás caído en mi mundo de locura.

Tras esta fuerte aseveración la profunda voz calló, Ari agachó la cabeza temerosa y aún más derrotada, pero tras unos segundos una idea pareció iluminarla la cara, levantó la cabeza con lentitud y en su rostro asomaba una casi imperceptible sonrisa, y le dijo a la voz:

Está bien, no negaré que eres poderosa, no negaré que puedo oírte, y no negaré que tienes influencía sobre mí, y al no negarte sé que doy el primer paso para diluirte ¿sabes por qué? porque cuando me miro en el espejo me veo a mí, y no a tí, da igual lo que hagas sobre mí, tu dominio es reducido, soy yo quien domina mis actos, tu solo puedes luchar contra ellos, poner melodías insanas en mi cabeza, pero sabes que seré yo quien vencerá.

La voz enmudeció. Tras la pequeña discusión y un rato de silencio esperando contestación Ari ya no sentía los mismos miedos, la propia discusión los había hecho desaparecer.

Hace una semana dos personas a las que quiero vivieron dos momentos difíciles, ahora juraría que ambas se dan cuenta de que aquello no era para tanto, lo que no quiere decir que fuese fácil para ellas en ese momento, ahora aguas vuelven a su cauce, las sonrisas dejan paso a las preocupaciones y seguramente ambas se conozcan mejor a sí mismas, y hallan aprendido algo de todo esto. Muchas veces nos vemos desbordados por problemas que creemos que no tienen solución, o por muchos y de muy distinta índole, y nos sentimos derrotados, pero lo cierto es que por regla general estamos mejor preparados de lo que creemos, todo es lucha. Las formsa de vida que llevamos en la actualidad nos ha traido ansiedad e inseguridades por cubos, es fácil perder el norte y abandonarse, pero hay que seguir luchando, siempre.

Ansiedad, psicosis, neurosis, trastornos bipolares, anorexia, bulumia, agorafobia, ludopatía… son las caras más conocidas de la locura, y a todos nos tocan muy de cerca alguna o algunas de ellas o de las tantas otras que hay, y no deben de dar miedo o rechazo social, y quien las tenga cerca debe ser fuerte, aunque sea duro, a mí al menos me dan mucho más miedo los “cuerdos”.

Y a tí te digo…

No te preocupes, ya has vencido, te costará darte cuenta, pero te has quitado un lastre de encima, has aprendido y más aprenderás, y alégrate, porque a quien más debes valorar es a tí misma, tu vida es tuya desde que naciste, y así seguirá, nada se acaba aquí.

Y a tí te digo…

No te preocupes, ya has vencido, desde el mismo momento en que entraste, desde ese instante en el que la sangre brotó de tus venas atravesando la vía vencistes, ahora descansa, has vencido.

Se os quiere, un saludo.

PS: ¿Contenta? ¿Es esto suficiente? besos.

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3 pensamientos en “Suena el timbre, reflexiones sobre la locura

  1. waisa dice:

    Lo primero, respondo a tus preguntas:
    ¿Contenta? No, contentísma. Y es más que suficiente, lo has redondeado.
    Creo que nadie mejor que tu (un loco, sin anímo de ofender) para poder definir que es la locura de forma tan clara.

    Aquí otra loca, ha de decir, que a veces las oscuras artimañas de la locura pueden llegar a consumir a una persona y a que esta no sea capaz de ver más allá en un determinado momento, incluso a pesar de tener una mente fuerte, y ser capaz de darse cuenta del error en momentos de lucidez, como bien dices, no suele ser un camino fácil.

    Y por último, me alegro de que te hayas atrevido a mostrar parte de tu cuento, ahora lo que tienes que hacer, antes de que pierdas del todo tu niñez, y se vea teñido de matices propios de un abuelo 😀 , es ponerte con el, y terminarlo!!!

    Gracias por tu comprensión!! Te quieroooo. Muasis.

  2. max dice:

    Hay personas que escriben en forma magnifica este texto es de este caracter.Felicidades.

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