Generación perdida

No hablo de la generación de escritores de Ernest Hemingway, no, hablo ahora de esa famosa generación que no vivió la guerra y que se crió en el franquismo venido a menos de después de los años ’50, a la que también se le conoce como generación del Baby Boom, aquellos que ahora pueden estar comprendidos entre los que tienen cincuentaytantos y los de treintaymuchos años, una generación perdida, incluso dañina, por supuesto hay excepciones, pero hablo en terminos generales, sería la generación que casí precede a la mía, si bien hay una intermedia, la muy conocida Generación X, pero sin lugar a dudas ninguna tan nociva como la que hoy me ocupa, son aquellos que precisamente se vanaglorian de su buena generación y la comparan ensalzando sus valores y sus “logros” con los de las generaciones posteriores, se hartan de proclamar los dificiles tiempos que vivieron y todo lo que tuvieron que luchar y que gracias a ellos hoy podemos vivir en un mundo mejor, sin duda verdaderos héroes de cuento.

La realidad es bien distinta, no tuvieron que luchar en la guerra, ni vivir las penurias que las generaciones anteriores tuvieron que soportar, ni el hambre, nacieron en un mundo en pleno proceso de reconstrucción por todas partes, en el que ebullían aires nuevos, cuando las cosas ya empezaban a funcionar, gracias al trabajo, el esfuerzo y el tesón de los de antes, sin duda. Tuvieron la suerte de nacer justo en el momento propicio, cuando se quisieron dar cuenta ya eran adolescentes, y Franco y su dictadura ya decían adiós, se erigen en nobles artífices de los cambios, de la estafa de la transición, de un todo mejor, pero la realidad es que los cambios ya estaban viniendo, sin su intervención, y se toparon de frente con ellos, y se adueñaron de aquello, como el que ha quedado con sus amigos para organizar una fiesta, llega tarde y todo está montado ya, y al final exclama ¡joer qué bien hemos montado todo! pues exáctamente igual, sin embargo somos nosotros -las generaciones siguientes- los que lo tenemos mucho más fácil -se hartan de repetir ingenuamente ellos- porque no hemos vivido con Franco, porque no tenemos mili, porque ahora es mucho más fácil estudiar… ¡Ja! Maldita la gracia que me hace cada uno de estos elementos cuando sueltan burradas de este calibre por su boca, maldita la gracia, a las demás generaciones nos toca el papel de bien-nacidos, convertidos en vagos y acomodados en el mundo del arcoiris, señores dejen de tocar la moral con semejante sarta de despropósitos, háganse a la idea, que les vino todo al dedo, que no hicieron nada, que el mundo actual es mucho más díficil que el que ustedes se encontraron, no es precisamente algo por lo que los más jovenes debamos de darles las gracias, son una generación acomodada, que pronto se puso a trabajar, pero porque había trabajo, y nada malo, muchos consiguieron enrolarse en trabajos muy dignos y sin estar cualificados ni tener estudio alguno, muchos de esos empleos requerian de personal con capacidades técnicas que fueron aprendiendo sobre la marcha, repito, y sin estudios la mayoría de ellos, porque tuvieron una oportunidad nada de curriculums inflados, o Formación Profesional, aprendían una profesión que luego les serviría toda su vida, tenían hasta la posibilidad de cambiar de trabajo o de sector con mucha facilidad en muchos casos, se encontraban en un país en pleno desarrollo muy necesitado de mano de obra, y ya el que elegía estudir algo, por poco que fuese, tenía media vida resuelta, ¿y una carerra? sin másteres ni post-grados gracias, con eso basta; es totalmente injusto que tengamos que aguantar a esta generación y sus sandeces, ojalá tuviesen que verselas en el mundo actual, sin tener la vida resuelta de chiripa, con todas las dificultades que hoy se presentan, porque los toros desde la barrera se ven muy bien, y para criticar todo sentado en el sofá no hace falta ni saber contar.

Hoy nos queda una generación, en muchos casos (repito, no todos) totalmente vacía, sin futuro, acomodada en su sofá, cuyo principal ideal es el bienestar económico, y también su único motor, lo demás no existe, una generación inculta que además se cree en posesión de la razón, y a la que parece que al contrario que a las anteriores ni los años parecen hacerle aprender, centrada en su propio egocentrismo, generación absurda y perdida.

Un Saludo.

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